Es miércoles, la neblina cubre mi casa y todo a su
alrededor. Hace frío, la calefacción no abastece.
Frente al ventanal de la guardilla, con una acuarela a medio
hacer, los pinceles y cierta nostalgia sobre la mesa, pintan el paisaje de
gris.
Recojo las piernas sobre la silla y exclamo:
¡El día está por
hacer! ¡El día está por nacer!
En ese mismo instante una luz de sol tenue, acaba
por invadir mi casa, con sentido, con mucho sentido.
Miércoles de ceniza, 5 de febrero del 2013.
MT.

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